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Un cantautor dijo una vez en una entrevista; los recuerdos y las canciones se hacen de mujeres perdidas. Cómo olvidar esas palabras. Cómo olvidar que cada canción y cada poema, o cada poesía seguramente tiene detrás una historia verdadera, tal vez no contemporánea, tal vez no completamente verdadera, pero sí lo suficientemente sentida como para que alguien le haya dedicado algunos versos.

No todos los hombres pueden expresar lo que sienten, y mucho menos, sólo unos pocos pueden convertirla en una obra de arte. Cómo ni identificarse de esa manera con una canción o una frase, o un poema que retrata algo de lo que alguna vez le sucedió al que lo lee.

Es que si no, no se harían famosas, si no fuera reales, y hasta el algún punto sentidas. Las consumimos porque nos llegan de tal manera al corazón, que quieren expresar lo que nosotros no podemos decir.

Gustavo Adolfo Becker creó hermosas poesías de amores perdidos. Como esta:

Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí; y pasa sonriéndose, y yo digo: ¿Cómo puede reír? Luego asoma a mi labio otra sonrisa máscara de dolor, y entonces pienso: “¡Acaso ella se ríe como me río yo!”

Rimas, leyendas y narraciones.