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Cuantas veces es difícil expresar lo que se quiere a una madre. Se suele decir que las personas que más queremos son las personas con las que más hirientes solemos ser. Por eso es que a veces nos cuesta tanto bajar los decibles y reconocer lo que significan ese tipo de personas para nosotros.

Aquella que nos pone límites y que muchas veces nos dice que no sin duda es la persona que más no quiere y que a veces necesita que le recordemos que a pesar de todo, estamos orgullosos de tenerlas. A veces una de las formas más sencillas es tomando aquellas palabras que para otros fue más fácil escribir y que sienten lo mismo que nosotros y lo refleja en varias poesías.

1.
Estaba oscuro...
Solo el rayo de la luz de tus ojos.
Me enseñaste a respirar
y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo.
Soñaba con colores
y te imaginaba hermosa,
fueron nueve meses en un mundo rosa.
Crecí de a poco con tu calor
me alimentaba con tus caricias
y frases de amor.
El momento llegaba
iba a conocerte,
estaba muy protegida
con miedo de perderte...
Se hizo la luz
una mañana de febrero,
mamá ahí estabas tú
tan maravillosa y tan dulce
como te había imaginado.
Aprendí con el correr del tiempo
y en mis andanzas peligrosas
de cada uno de tus consejos
valorados en cada acto
de mis diecinueve años,
y soñando cada vez
que me encuentro lejos,
con tus palabras
que envuelven mis vivencias
y acobardan los miedos
de mi juventud.

2.
Tu espíritu luchador
a la vida se aferraba.
Más Dios, desesperado,
a su lado te llamaba.

Te fuiste de mi lado.
En silencio fue tu partida.
Mi corazón se ha desangrado
por tan súbita despedida.

En ángel te has convertido.
Velando por nosotros estás.
Aguardando que se cumpla la cita
de reunirnos en la eternidad.

Sin embargo, me parece tan lejos…
Quisiera ahora poderte abrazar.
Te busco, te llamo. No te encuentro.
Dime… ¿Cómo me he de consolar?

3.
Tus ojos se cerraron
señal de tu partida,
tus labios se sellaron
para no hablarme más,
y hoy que ya te extraño
y apenas te has marchado
me lleno de quebranto
por ya no verte más.
Mamá tu iluminabas
como sol en las mañanas,
tu eco aún retumba
en nuestro corazón
más hoy en la mañana
al ver que tú no estabas
la luz ya no brillaba
ni el sol me dio calor.
Yo se que algún día
volveremos a encontrarnos,
y sí que ese día
tarde o temprano llegará,
pero y mientras tanto
que quieres que yo haga
si ya mucho te extraño
y tú no volverás.