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Los poemas de padres a hijos son sumamente conocidos y utilizados, y hasta se han promocionado mucho postales y recuerdos a hijos no nacidos. Pero hay una variante que es sumamente grata para el alma, y es cuando los hijos son quienes pueden expresarle a sus padres biológicos o no, qué es lo que sienten por ellos y que quieren que sepan.

Si eres uno de esos hijos, que necesitas decirles a tus familiares qué es lo que han hecho por ti, qué es lo que han logrado con la educación y el cariño que te han dado, no tienes que perderte la posibilidad de leer este poema y tenerlo muy en cuenta para compartirlo.

En este caso es precisamente la carta de un pequeño, pero si quieres hasta puedes adaptarlo para tu edad y tu situación.

Carta de un pequeño
Mis ojitos están siempre dirigidos a tí y te observan noche y día.
Mis orejitas captan rápidamente todo lo que dices.
Mis manitas están ansiosas por hacer todo lo que tú haces.
Soy un niñito que sueño que llegue el día de parecerme a tí.
Eres mi ídolo, el mayor de los sabios.
En mi pequeña mente nunca surge la menor sospecha de tí.
Creo en tí con devoción, sostengo lo que dices y haces.
Lo haré igual que tú y lo diré a tu manera cuando crezca.
Creo que siempre tienes la razón.
Cada día con todo lo que haces, me sirves de ejemplo.
Y espero con ansias crecer... ¡para parecerme a tí!
¿Estamos conscientes de esto? ¿SIEMPRE?